Vivir en silencio...
Cuantas veces nos quedamos en silencio por no decir lo que verdaderamente sentimos. Muchas veces lo que no decimos se vuelve un nudo en la garganta y nos lleva al dolor, a la angustia, al miedo de no poder reaccionar bien. Cuando estamos tristes, o cuando estamos enojados, lo único que se nos ocurre es quedarnos en silencio y encerrarnos en nuestros problemas. Ese silencio te atormenta y te hace cobarde. Tan cobarde que no podes decir lo que verdaderamente sentís.
A mi me pasa muchas veces que, cuando me peleo con mis viejos, me gustaría mandarlos bien lejitos. Pero muchas veces, por no querer que me sigan gritando o que lleguen a reaccionar tan mal y me peguen, hago un silencio y me voy. Ese silencio me anuda la garganta, me hace lagrimear y termino llorando sin consuelo alguno.
Pero llega un día que estallas. Ya no solo los querés mandar bien lejos, sino que decidís las peores opciones. Un ejemplo: "si esto no se arregla, yo me voy de casa." La típica.
No sé si es la mejor opción. Pero si te sirven esos ataques, para poder decir lo que tanto guardaste en silencio.
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